Carta Abierta a la Municipalidad de San Felipe o «El Crucero del Amor»
A quien corresponda,
Me dirijo a ustedes para expresar mi indignación y preocupación sobre la alarmante situación que se ha denunciado en la Municipalidad de San Felipe, también conocido como “El Crucero del Amor”. En este lugar, se ha convertido en una triste realidad que hombres casados se involucran con funcionarias más jóvenes, resultando en embarazos no reconocidos, mientras estos padres eluden su responsabilidad.
Esta administración, bajo la dirección de la señora Carmen Castillo Taucher, ha demostrado ser la más perversa en el Valle de Aconcagua. No solo obstruyen la verdad sobre estos casos, sino que además persiguen a quienes se atreven a revelar lo que realmente está ocurriendo. Los hombres que han sido desvinculados de sus hijos debido a su poder y estatus están abusando de su posición y, en el proceso, destruyendo los lazos fundamentales que existen entre padres e hijos.
La situación es insostenible. ¿Qué sucederá cuando se haga pública la verdad sobre colaboraciones en la administración que han dejado a un menor sin el reconocimiento de su padre, simplemente porque el padre tiene miedo de enfrentar las consecuencias de sus actos? ¿Cómo van a pagar estos hombres el daño causado a sus hijos y a sus familias, cuando la vergüenza de su comportamiento se haga evidente para toda la comunidad del Valle de Aconcagua?
Es increíble que en esta administración, liderada por la exministra de Salud, se toleren tales abusos y se pierda de vista el bienestar de los menores involucrados. Es vital que estas autoridades asuman la responsabilidad de sus actos y dejen de encubrir situaciones que afectan gravemente a los más vulnerables.
Hago un llamado urgente a la comunidad y a las autoridades correspondientes para que tomen acciones inmediatas. No podemos permitir que el abuso de poder prevalezca a expensas de los derechos de los niños y de la integridad familiar.
¿Por qué el «Crucero del Amor» siempre está lleno?
Porque todos los hombres casados piensan que el amor es más seguro a bordo, ¡pero se olvidan de que no hay salvavidas cuando el barco zozobra!
Atentamente,
H.H.C
Ciudadano